Mil nubes que observar se atreven a nacer cada día en el cielo, millones de estrellas nos esperan para ser descubiertas, y cientos de pensamientos viajan por aquí, esperando que tú los leas y dejes tu huella en cada uno de ellos, siempre será bien recibida. Así que no esperes más, y entra en mi pequeña parte de cielo, que no tiene límites.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Imposible.

Antes del verano pensaba que seria imposible olvidarte, aunque lo deseaba con todas mis fuerzas, deseaba levantarme y no alegrarme de venir al colegio sólo por verte, quería no buscar tu mirada a cada minuto que pasaba en la clase de historia, y anhelaba hablarte sin ponerme nerviosa y que no me empezara a temblar todo el cuerpo.
Pasados tres meses creo que te he olvidado,que he conseguido mi objetivo, o al menos ya no pensar en ti cada momento del día, no hacerte tres visitas diarias para saber a que hora te conectas, o no mirar tus fotos cada cinco minutos por si subías una nueva; puede que más bien lo creía, porque hoy has decidido saludarme de nuevo, escribir un hola en tu ordenador y pulsar la tecla enviar, y que tu palabra apareciera en mi pantalla como una novedad importante. Ahí me he dado cuenta de que no había sido yo la que te había saludado, que esta vez no había estado pendiente de cuando te conectabas para comenzar yo con mi holacaritasonriente, que había empezado a olvidarte, pero ya no quiero eso, me da igual que aparezcas cien veces cada día en mis pensamientos, de hecho lo echo de menos, necesito entrar a Facebook y buscarte, ver una película de amor y pensar que algún día la veremos juntos y abrazados, necesito que mi mente no te olvide, te necesito a ti.

No soporto la idea de que desaparezcas al fin para mi, porque te quiero a mi lado.



Pd: Sólo espero verte en el colegio y que una manada de mariposas aparezca en mi estómago y celebren una fiesta en tu honor, porque ya no puedo olvidarte, no quiero olvidarte.



lunes, 10 de septiembre de 2012

Deja de pensar y disfruta.

Quizás hoy no es el día, quizás ahora no es el momento, quizás aquí no es el lugar, o simplemente quizás debería dejarse llevar.
Levanta la mirada, y observa una fotografía tomada a los pájaros más coloridos que jamás había visto, volando  sin preocupaciones, después de haber recorrido miles de kilómetros huyendo del invierno, del frío, de la oscuridad. Se para a pensar dos segundos, y puede que al fin y al cabo ella no sea tan diferente de esos pájaros, cree que es una persona libre ya que tiene la mayoría de edad cumplida y su propia vivienda, pero en realidad se da cuenta de que siempre ha estado huyendo, de pequeña le aterraban los posibles monstruos que vivían en el fondo de su armario, hasta que descubrió que la verdadera maldad convive con ella fuera de las cuatro paredes de su habitación. Huye de un posible rechazo laboral, un despido o una simple bronca de su jefe.
Y huye de ese momento que está viviendo ahora, ese momento en el que sus ojos están clavados en los de él, en el que la mano de él comienza a recorrer cada parte de su cuerpo, y en el que sus labios se juntan deseando no separarse nunca. Ese momento que tanto había imaginado y en tantas películas había visto, ese momento que tantas dudas le causaba, había llegado, y es ahora, su cuerpo está en esa cama, pero su cabeza parece encontrarse a demasiados kilómetros como para darse cuenta de la situación.
Todos esos pensamientos recorren su mente en milésimas de segundo, y con un único objetivo, confundirla de lo que ella quiere, confundirla de sus opiniones, confundirla de... "te quiero", y todo se esfuma, es esa voz grave y perfecta que a él le caracteriza la que hace que su mente se quede en blanco, y por un instante no siente que deba seguir huyendo, por un instante decide dejarse llevar y responder esas palabras con un beso porque la voz no tiene fuerzas para salir,  por un instante disfruta del momento, y entre las sabanas se quedan esos miedos que siempre le habían perseguido junto con el aroma de la felicidad en cada caricia.
Quizás si era el momento, quizás ya estaba preparada para al fin volar del nido y dejarlo atrás.



miércoles, 29 de agosto de 2012

Recuerdos.

Recuerdos. Que palabra tan asombrosa. Simple pero determina millones de momentos. Es amplia. Es toda una vida. Es necesaria. Los dolorosos nunca se borran. Los felices se quedan en última fila. Los recientes no paran quietos. Los antiguos apenas los encuentras de nuevo. Algunos los romperías en mil pedazos. Otros los guardarías como oro en paño. Otros muchos simplemente estarían ahí. Cada día se acumulan nuevos. Cada día se borran unos pocos. Existen en blanco y negro. Salen a la luz a todo color. Sobreviven si los alimentas con odio o amor. Se eliminan sin necesidad de fuego. Te atacan cuando estás débil. Te ayudan cuando no puedes más. Te hacen sonreír cuando lo necesitas. Te acompañan cuando viajas solo. Reales o no siempre están ahí. Recorren millones de kilómetros en tu cabeza. Viajan a gran velocidad. Se asoman sin avisar. Sin permiso te hacen daño. Como si nada se van. Miles y miles existen. Millones y millones se acumulan. Infinitos no perduran. Unos cuantos se establecen.  Son abstractos. No tienen forma definida. No se ven. Pero siempre los encontrarás. Modifican tu estado de ánimo. Te hacen ser como eres. Te identifican. Son intransferibles. Son tuyos. Son secretos. Nunca ven la luz del sol. Pero te hacen verla a ti. Recuerdos. Que palabra tan asombrosa. Imposibles de frenar. Únicos para conservar.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Sólo cierra los ojos.

Y entre gritos y gritos alguien consigue evadirse del lugar y entrar en otro mundo solamente suyo. Nadie se da cuenta de ese detalle, alguien que pasaría desapercibido en una clase de pocas personas, aquí no iba a ser diferente. Él continua absorto en esa sala, pero a la vez en un lugar mucho más lejano... Sólo una persona se da cuenta, solo una persona atisba que él ya no esta escuchando, que probablemente le esté dando vueltas a sus problemas por la cara pensativa que tiene y no tenga una vida normal del todo feliz...
Esa chica de largos cabellos rojizos y ondulados, con unos ojos en los que te puedes sumergir infinitas horas, y con una silueta perfecta, esa que nunca pasa desapercibida por cualquiera de sus perfectas cualidades, es la única que se ha dado cuenta de que ese hombre necesita que alguien le de un abrazo o le diga un simple ''estoy contigo''.
Su mirada continua perdida, pero poco a poco su expresión se va forzando, sus ojos se entrecierran dejando ver un odio acumulado que sus manos están pagando, apretando sus largas y descuidadas uñas cada vez más fuerte contra su fina palma de la mano. Sus dientes comienzan a morderse el labio y sin darse cuenta, una lágrima decide recorrer su pálida tez sin avisar.
La chica, que lo ha observado todo con detenimiento, decide escribir algo en un papel, y al pasar por delante de él decide dejar escapar ese papel hasta que cae al suelo.
Y solamente el ruido de sus finos tacones consigue sacarle de su mundo de desesperación, y conseguir que se agache a recogerlo, y cuando está a punto de gritar se te ha caído, se da cuenta de que pone:
''Todo tiene solución, a las cinco en el Starbucks de la plaza''
Y todo cambia, una sensación le recorre el cuerpo desde la punta de los dedos hasta el último pelo de su cabeza, aunque no sabe si acudir a esa cita o no, un escalofrío en su interior le empuja a aceptar esa oferta que por un momento, y desde hace dos años, es lo único que le ha logrado sacar una sonrisa y un atisbo de esperanza en su mirada.



sábado, 11 de agosto de 2012

Sueños ahogados


A veces soy como el simple sonido de esos fuegos artificiales, el que nadie se para a escuchar y solamente se detienen a observar la luz y los colores de éstos. 
Simplemente observan la belleza exterior sin pararse a escuchar, oyendo un estruendo que pocas personas saben que en realidad es más que un grito ahogado, a veces llega a ser un gran monólogo en el que nadie quiere intervenir, en el que prefieren taparse los oídos porque creen que no llega a más que un gran ruido, pero si se parasen un simple segundo escucharían algo más, algo parecido a una petición de ayuda de ese agujero del que nunca saldré si sólo miran a esos bonitos colores.